El modelo de colaboración fue desarrollado por la Asociación Canadiense para la Salud Infantil y Medio Ambiente (CPCHE en inglés), una agrupación sectorial integrada por más de once diferentes organizaciones procedentes de distintos ámbitos, pero con una preocupación común: el uso de sustancias nocivas para la salud en artículos de uso infantil. Descubrieron que la única manera para resolver este problema era juntándose y trabajando en equipo. La CPCHE consiguió generar un cambio normativo con la consiguiente prohibición de los bisfenos–A, un componente cancerígeno presente en biberones. Esta iniciativa inició el cambio legislativo en Canadá haciendo de éste uno de los países con las políticas de gestión de productos químicos más protectoras de la infancia del planeta.
La decisión de unirse les llevó a replantearse una serie de preguntas: ¿Cómo decidirían cuáles eran los objetivos comunes? ¿Cómo preservar su autonomía y diversidad? ¿Deberían estar de acuerdo en todas las decisiones? ¿Quién estaría al mando? Ante todas estas cuestiones vieron que necesitaban unirse como un grupo flexible, con una alta capacidad de adaptación y que no estuviese bajo el marco de una ONG.
El modelo de constelación está diseñado para reunir varios grupos y/ o sectores para que trabajen en un objetivo común. El modelo facilita la posibilidad de establecer relaciones multi-organizacionales en entornos dinámicos y complejos sin la necesidad de una tercera organización oficial que medie entre las partes involucradas, por ello es un modelo que funciona muy bien en instituciones con un alto nivel de auto-gestión.
La educación pública, la prestación de servicios, la investigación y otras actividades necesarias para el cambio social están manejados por pequeños equipos auto-organizados, llamados constelaciones. Estos son grupos de acción dentro de la institución enfocados a la creación de valor para los stakeholders externos y no para la propia institución. Este modelo se basa en un profundo conocimiento de las redes y de la capacidad de producción que tiene cada una de las instituciones similares.
Las constelaciones se agregan mediante un marco de gobernanza y gestión que equilibra el liderazgo entre los socios, con el objetivo no de establecer una nueva organización, sino de alcanzar las metas propuestas de manera ágil y con un alto impacto.
Se diferencia con los modelos tradicionales de organización en primer lugar porque la posición, tamaño u autoridad pierde valor frente a la capacidad de iniciativa y responsabilidad. Los costes se distribuyen y cuando se ha conseguido el objetivo común la constelación puede disolverse o transformarse fácilmente.
La ilustración insertada a continuación muestra los principales componentes del modelo. La gobernabilidad flexible, los equipos enfocados a la acción y la coordinación entre terceros; tres elementos clave para responder rápidamente a nuevas ideas, mientras se sigue trabajando en proyectos de largo plazo. De esta manera se preserva la autonomía organizativa dentro de la colaboración.

La necesidad u oportunidad se describe como un imán (Magnetic attractors), su fuerza determina el nivel de prioridad que tengan los socios para asociarse y conseguir el objetivo. Asimismo, determina el nivel de energía e iniciativa tomada, el alcance de su trabajo y el número de alianzas que se pueden generar. Una vez se establece el objetivo común se organiza un comité de administración y organización (en el la imagen anterior aparece como Stewardship Group) para la toma decisiones y para asegurarse de que todas las constelaciones estén alineadas con el objetivo común.
Tras el éxito de este modelo, la siguiente fase era conocer si este modelo podría ser escalable. Por ello, el Centro de Innovación Social de Canadá ha adaptado el modelo a la Red de Ontario, una red de redes que da servicio a 45000 ONG. El modelo se ha tenido que adaptar para satisfacer las necesidades de esta súper red, iniciando un proceso de investigación y aplicación de este modelo colaborativo en nuevas organizaciones y países.