¿Por qué comunicar nuestros proyectos de RSC?
Es un hecho que las empresas son cada vez más conscientes de la necesidad de incluir en su estrategia, de forma voluntaria, las preocupaciones sociales e intentar solucionarlas con su actividad. No hacerlo puede incurrir en graves problemas de reputación que pongan en peligro su supervivencia. Muchos se atreven ya a decir que no tener en cuenta las necesidades sociales y no intentar poner solución, provocará la desaparición de muchas compañías.
Muy al contrario de las acciones filantrópicas que preferían no ser contadas, las acciones de Responsabilidad Social Corporativa necesitan ser comunicadas. Nacen de una intención de establecer conexión y relación con los grupos de interés y en este proceso, la comunicación resulta trivial.
Cada uno de estos grupos demanda con más fuerza un papel relevante de la empresa en la mejora de los problemas sociales. Las herramientas que poseen para transmitir estas demandas aumentan día a día. Es más, cada vez son más los usuarios que pagarían un precio más alto por productos que provengan de marcas responsables. Ahora bien, ¿cómo trasladamos a cada uno de nuestros públicos qué estamos haciendo por conseguir una sociedad más fuerte? ¿Cómo lo contamos?
La comunicación es la herramienta que nos permitirá establecer un diálogo personalizado con todos nuestros grupos y llegar a un entendimiento con ellos. Necesitaremos una comunicación bidireccional en la que la empresa se exprese y pueda recibir un feedback de sus públicos.
Para comunicar con éxito RSC, es necesario que la empresa tenga claro qué demanda la sociedad y cómo está contribuyendo o puede contribuir a responder estas demandas.
Primero deberemos transmitir los ejes de nuestra política de Responsabilidad Social Comunicación, cuál es nuestro foco y dónde quiere impactar nuestra empresa. Para ello, utilizaremos los canales necesarios que nos permitan llegar a todos nuestros grupos de interés. Las Redes Sociales se han convertido en un elemento esencial para lograr un gran alcance, y recibir respuestas y opiniones. Nos permiten establecer ese diálogo personalizado al que nos referíamos anteriormente.
El proceso de comunicación debe abarcar todo el proceso: desde la definición hasta los resultados, pasando por implantación y ejecución. No sólo debemos transmitir intenciones. Es importante trasladar los resultados de nuestros proyectos, aunque a veces no sean los esperados. En eso se basa la transparencia de las empresas.
Si conseguimos trasladar estos puntos, conseguiremos conexión, empatía y esa fidelidad tan buscada por nuestros grupos de interés, que se traducirán en valor a largo plazo.