Proyecto de vivienda social BBVA/Cáritas
El proyecto de vivienda social de BBVA/Cáritas Barcelona surge tras un primer encuentro entre las entidades para plantear diversas vías de colaboración en 2013, de las que destaca el tema “común” de la vivienda.
BBVA se encuentra en ese momento con una situación nueva consecuencia de la crisis: el problema de pago de créditos, especialmente de hipotecas, por parte de parte de sus clientes. En este nuevo contexto, empieza a desarrollar una política de vivienda social con sus clientes muy activa (búsqueda de soluciones de refinanciación en el inicio de los problemas para pagar; y en los casos en qué no se puede refinanciar, se aplica como premisa que ningún cliente con hipoteca en BBVA en riesgo de exclusión social se queda sin techo).
Conscientes de que la problemática de vivienda va más allá de sus clientes, actúa también en este campo dentro de su política de RSC.
Por otra parte, para Cáritas Diocesana de Barcelona, entidad social que acoge, apoya y trabaja con las personas en situación de pobreza y necesidad, los problemas de vivienda son un elemento clave de su actividad. Por esta razón lleva años haciendo frente a las necesidades de vivienda de las personas o familias que se acercan a ella por encontrarse en situación de exclusión social (da ayudas directas para el pago de la vivienda y cuenta con un parque de residencias propio para alojamientos breves o para proyectos de inclusión social).
Y, desde 2011, también ha abordado los problemas de familias con riesgo de pérdida de su vivienda por dificultades de pago (de hipoteca o de alquiler) creando un Servicio de Mediación en Vivienda (que ha ayudado a más de 3.000 personas y evitado cerca de 900 desahucios) y ampliando el parque de viviendas, que gestiona la Fundació Foment de l'Habitatge Social de Cáritas Barcelona, para familias que no pueden pagar precios de mercado. El objetivo marcado era el de llegar a 400 viviendas en el 2014, para lo cual, la colaboración del BBVA ha resultado fundamental.
Aunque BBVA podría haber afrontado sola esta situación o a través de Ayuntamientos u otras Administraciones Públicas, fue consciente de que para hacerlo del modo más correcto posible necesitaba saber valorar la situación de cada familia y priorizar entre ellas. Y en este punto decidió apoyarse en una entidad social como Cáritas, con conocimiento sobre terreno de la situación de las familias, demostrada experiencia en este campo y de reconocido prestigio, pues trabaja desde hace mucho tiempo en favor de familias en riesgo de exclusión social.
Ya en las conversaciones previas, BBVA visualizó la asentada capacidad de gestión en estos temas y depositó plena confianza en Cáritas Barcelona para la correcta asignación de los pisos y el acompañamiento posterior. Por su parte, Cáritas Barcelona consideraba importante contar con aliados que participaran de la voluntad de paliar las situaciones graves de las familias y en este sentido, aseguran, BBVA ofreció además de profesionalidad, condiciones óptimas para el diálogo y un equipo gestor fuertemente implicado.
El acuerdo final ha consistido en la cesión de uso de 50 viviendas de BBVA a Cáritas en régimen de alquiler social para ser destinadas a familias en riesgo de exclusión social.
BBVA, además de ofrecer las viviendas en condiciones adecuadas y en los emplazamientos que Cáritas Barcelona necesita, hace una aportación inicial que contribuye a arreglar el piso antes de su alquiler, acción que corre a cargo de usuarios de la entidad social.
Es Cáritas Barcelona quien escoge a las familias a quienes alquilar los pisos y quien decide qué alquiler pagará cada familia. Y, junto a la gestión de las viviendas, Cáritas Barcelona proporciona también a las familias beneficiarias una atención social integral encaminada a su plena inserción. El perfil medio de las familias atendidas es el que cuenta con cabezas de familia entre 35 y 55 años, con hijos (más del 60% de los casos), y con el 75% de las personas activas en paro.
La replicabilidad de este modelo, los posibles y deseables saltos de escala, probablemente desbordan la misión de una Cáritas diocesana, como lo es la de Barcelona, por lo que en el ámbito social sería interesante abordar proyectos desde una perspectiva más amplia, de Tercer Sector. En este sentido, la Taula de entidades del Tercer Sector social de Catalunya ha impulsado la Fundación
Hábitat3, con la misión específica de gestionar viviendas de alquiler social, tomando como modelo este proyecto descrito.
BBVA, consciente de la energía y tesón que supone llevar adelante proyectos piloto en el que participan diversas unidades de la organización de una empresa de estas dimensiones, entiende que a pesar de los puntos críticos, éste es un proyecto que repercute amplia y positivamente en el bien de la sociedad y que no se podría haber llevado a cabo sin la colaboración mutua entre entidad social y empresarial.